TENDERETE DE POEMAS

Diseños y versos para todas las ocasiones

Un fondo de armario con muchas emociones

Basado en @Hautatzen 

Poemario para nuestro fondo de armario

1

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias.

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2

EL CORAZÓN DE LA TIERRA

El corazón de la Tierra
tiene hombres que le desgarran.
La Tierra es muy anciana.
Sufre ataques al corazón
—en sus entrañas—.
Sus volcanes,
laten demasiado
por exceso de odio y de lava.

La Tierra no está para muchos trotes
está cansada.
Cuando entierran en ella
niños con metralla
le dan arcadas.

GLORIA FUERTES

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3

LOS ÁRBOLES DE PENSILVANIA

Cuando un árbol gigante se suicida,
harto de estar ya seco y no dar pájaros,
sin esperar al hombre que le tale,
sin esperar al viento,
lanza su última música sin hojas
—sinfónica explosión donde hubo nidos—,
crujen todos sus huecos de madera,
caen dos gotas de savia todavía
cuando estalla su tallo por el aire,
ruedan sus toneladas por el monte,
lloran los lobos y los ciervos tiemblan,
van a su encuentro las ardillas todas,
presintiendo que es algo de belleza que muere.

 GLORIA FUERTES
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4

PROVERBIOS Y CANTARES – XXIX

 Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

ANTONIO MACHADO
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5

VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS
Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón los nidos a colgar,
Y otra vez con el ala en los cristales
Jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaba
Tu hermosura y mi dicha al contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡Esas…no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
De tu jardín las tapias a escalar,
Y otra vez a la tarde aún más hermosas
Sus flores abrirán
Pero aquellas, cuajadas de rocío
Cuyas gotas mirábamos temblar
Y caer como lágrimas del día….
¡esas…. no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
Las palabras ardientes a sonar, tu corazón de tu profundo sueño
Tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
Como se adora a Dios ante su altar,
Como yo te he querido…., desengáñate….
¡así ……no te querrán!
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
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6

ÚLTIMAS GOLONDRINAS

Sabes
gustavo adolfo
en cualquier año de éstos
ya no van a volver
las golondrinas
ni aún las pertinaces
las del balcón
las tuyas

es lógico
están hartas
de tanto y tanto alarde
migratorio
de tanto y tanto cruce
sobre el mar y retórica
y pretextos
y alcores

su tiempo ya pasó
lo reconocen
y a mitad de su ida
o de su vuelta
oscuras
cursilíneas
tiernitas de alas largas
se dejarán caer
como buscando
cada una su ola
terminal.

MARIO BENEDETTI

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7

LA MADRE TRISTE

Duerme, duerme, dueño mío,
sin zozobra, sin temor,
aunque no se duerma mi alma,
aunque no descanse yo.

Duerme, duerme y en la noche
seas tú menos rumor
que la hoja de la hierba,
que la seda del vellón.

Duerma en ti la carne mía,
mi zozobra, mi temblor.
En ti ciérrense mis ojos:
¡duerma en ti mi corazón!

GABRIELA MISTRAL

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8

ALFA Y OMEGA
 
Cabe la vida entera en un soneto
empezado con lánguido descuido,
y, apenas iniciado, ha transcurrido
la infancia, imagen del primer cuarteto.
Llega la juventud con el secreto
de la vida, que pasa inadvertido,
y que se va también, que ya se ha ido,
antes de entrar en el primer terceto.
Maduros, a mirar a ayer tornamos
añorantes y, ansiosos, a mañana,
y así el primer terceto malgastamos.
Y cuando en el terceto último entramos,
es para ver con experiencia vana
que se acaba el soneto… Y que nos vamos.
 
MANUEL MACHADO
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9

Y DIOS ME HIZO MUJER

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.

Con cur­vas
y plie­gues

y sua­ves hon­do­na­das
y me cavó por den­tro,
me hizo un taller de seres huma­nos.

Tejió deli­ca­da­mente mis ner­vios

y balan­ceó con cui­dado
el número de mis hor­mo­nas.

Com­puso mi san­gre
y me inyectó con ella
para que irri­gara
todo mi cuerpo;
nacie­ron así las ideas,
los sue­ños,
el instinto.
Todo lo que creó sua­ve­mente
a mar­ti­lla­zos de sopli­dos
y tala­dra­zos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgu­llosa
todas las maña­nas
y ben­digo mi sexo.
GIOCONDA BELLI
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10

LAS MOSCAS

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales…
Moscas de todas las horas,

de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,

de siempre… Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

ANTONIO MACHADO
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11

PERDÓNAME

Perdóname
por todos mis errores
por mis mil contradicciones
por las puertas que crucé
disculpame
por quererte igual que antes
por no poder callarme
ni siquiera hoy lo haré

[estribillo]
hay demasiados
corazones sin consuelo
es demasiado frío este momento
cuando siento que te pierdo

entiendeme
por todas mis locuras
fueron la mitad mas una
de las que te he visto hacer
disculpame
si te duele lo que veo
demasiados buitres negros
tu eres demasiado bueno para ellos
tu eres demasiado bueno para ellos

[estribillo]
hay demasiados
corazones sin consuelo
es demasiado frío este momento
cuando siento que te pierdo

hay demasiados
corazones sin consuelo
es demasiado frío este momento

hay demasiados
corazones sin consuelo
es demasiado frío este momento
cuando siento que te pierdo.

AMARAL

♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦

12

PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

 JUAN GOYTISOLO

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13

ME GUSTAS CUANDO CALLAS…

ME gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

PABLO NERUDA

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14

EL VIAJE DEFINITIVO

… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

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15

SE EQUIVOCÓ LA PALOMA
Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
    Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
    Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
    Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
    Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
    (Ella se durmió en la orilla.
Tú en la cumbre de una rama.)
RAFAEL ALBERTI
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16

11 DE MARZO, JUEVES

Si fuera más guapa
Y un poco más lista
Si fuera especial
Si fuera de revista
Tendría el valor
De cruzar el vagón
Y preguntarte quién eres
Te sientas enfrente
Y ni te imaginas
Que llevo por ti
Mi falda más bonita
Y al verte lanzar
Un bostezo al cristal
Se inundan mis pupilas

De pronto me miras
Te miro y suspiras
Yo cierro los ojos
Tú apartas la vista
Apenas respiro
Me hago pequeñita
Y me pongo a temblar

Y así pasan los días
De lunes a viernes
Como las golondrinas
Del poema de Bécquer
De estación a estación
Enfrente tú y yo
Va y viene el silencio

De pronto me miras
Te miro y suspiras
Yo cierro los ojos
Tú apartas la vista
Apenas respiro
Me hago pequeñita
Y me pongo a temblar

Y entonces ocurre
Despiertan mis labios
Pronuncian tu nombre tartamudeando
Supongo que piensas
Qué chica más tonta
Y me quiero morir

Pero el tiempo se para
Te acercas diciendo
Yo no te conozco
Y ya te echaba de menos
Cada mañana rechazo el directo
Y elijo este tren

Y ya estamos llegando
Mi vida ha cambiado
Un día especial
Este 11 de marzo
Me tomas la mano
Llegamos a un túnel
Que apaga la luz

Te encuentro la cara
Gracias a mis manos
Me vuelvo valiente
Y te beso en los labios
Dices que me quieres
Y yo te regalo
El último soplo de mi corazón

LA OREJA DE VAN GOGH

♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦

17

SI ME LLAMARAS, SÍ
¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría;
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí; si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: “No te vayas.”
          PEDRO SALINAS, de La voz a ti debida, 1933
♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦

18

TE QUIERO

Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.

LUIS CERNUDA

♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦ ♦

19

UN SONETO ME MANDA HACER VIOLANTE

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

LOPE DE VEGA

Vídeo de prueba: https://animoto.com/play/isPEe5lnB6DzJzxYr8mhdg

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